Me llamo Javier San José y vivo en Aguadulce, Almería. No vengo de una consultora ni de la informática: vengo del deporte y de montar negocios.
Me formé como maestro de Educación Física e hice un máster en investigación en actividad física. Llevo toda la vida en el judo y el jiu-jitsu, y fui árbitro de fútbol hasta pasar a la gestión: hoy soy delegado de árbitros en Almería.
A partir de ahí fui montando proyectos: restaurantes, un centro de entrenamiento, tiendas online, una app. Cuando tienes varios negocios a la vez, el tiempo se convierte en el recurso más escaso. Ahí empecé a usar la inteligencia artificial y las automatizaciones, no por moda, sino porque no me quedaba otra.
No soy ingeniero. Todo lo que sé lo he aprendido aplicándolo en mis propios negocios, equivocándome y repitiendo. Por eso sé lo que funciona en un negocio pequeño de verdad, y también lo que suena muy bien en un vídeo pero no te ahorra ni un minuto.
Por qué ahora asesoro
Porque cada vez más gente de mi entorno —dueños de bares, entrenadores, tiendas— me pregunta cómo lo hago. Y porque creo que un pequeño negocio necesita a alguien que haya estado en su lado del mostrador, no a alguien que le venda una transformación digital.
Por eso trabajo con un solo cliente nuevo al mes. Así puedo dedicarle el tiempo que necesita sin descuidar mis negocios, que son los que me mantienen al día.
